sábado, 29 de enero de 2011

Memorias de un ángel. capitulo décimo vigésimo octavo


Connor y Lirón mientras tanto suben en el ascensor. Lirón saca un puro enorme de su chupa y se lo enciende.
- Tú ¿Desde cuando coño fumas?.
- No fumo.
 ¿Y eso que te has encendido que diablos es entonces?.
- Un puro.
- Ya sé que es un puro, me refiero a que si eso ¿No es fumar?.
- Claro que no, esto es arte, esto no se fuma, se siente, es como liberar una parte del pasado y vivirla en cada calada.
- ¿Estas drogado?.
- No-aun-, es solo que esto es como el humo de la victoria del equipo"A", ¿Es que no veías a hannibal Smith y sus puros?.
- ¿Que importa eso ahora?.
- Que infancia más triste tío.
- Cuando yo era niño no había tele inutil.
- Pues eso, que que infancia más triste tío.
Lirón saca algo de tela de su bolsillo y se lo pone en la mano a Connor cerrando encima con la suya.
- ¿Que es esto?.
- Dimelo tú amigo, eres el que entiende de medicina.
Connor abre la mano y descubre en la palma de su mano las braguitas rasgadas de Vero. Por primera vez en siglos siente como el rubor lo invade y se queda mudo, no sabe que decir, por primera vez en mucho tiempo no tiene palabras.
- Estorbaban para limpiar la herida.
- Para limpiar una herida en el costado, por debajo del ombligo, a centimetros de sus bragas...¿Estorbaban?. Tío n o soy tan gilipollas para creerme una bola de ese calibre.
No m eimporta que te la hayas tirado pero no me jodas y cuentamelo, dame de talles...mira que eres cerdo te lo montas en el baño con una mujer que se esta desangrando..., ¿Que bajo has caido no?.
- Vete a la mierda, no sabes de que hablas.
- Hombre tengo treinat y ocho años y dos ex-mijeres y una en camino de ser la tercera..- y algun hijo bastardo descarriado-creo que sé de que va el tema.
- No hablo de sexo anormal. Hablo de cosas que trascienden mucho más.
- Ya, pero tu ¿Te la has trascendido bien verdad?. En serio no quiero parecer insensible ante tus ñoñerias romantizoides pero..dame detalles- sé escabrozo y obceno- cabrón, no me dejes así.
De repntey sin previo aviso el ascensor para en la planta treinta y siete.
- Creo que tenemos compañia Logan.
- ¿Como coño sabes mi nombre?. No recuerdo habertelo dicho.
- Hay cosas que las sé y punto, como que hay delante tenemos al menos cinco gregarios esperandonos, así que antes de que terminen de abrir las puertas aprieta el gatillo y no dejes de hacerlo hasta que esos bastardos esten en el suelo en medio de un baño de sangre y polvora. ¿Estamos?.
- eso esta hecho solo tengo que cambiar mi espoleta de britanico loco y ponerla en la de yanki anti-michael moore.
Antes de que se abrá del todo la puerta del ascensor el ruido de los proyectiles destrozando todo aquello que se encuentran en su camino-la puerta del ascensor tambien-lo ensordece todo, el humo de la polvora lo inunda todo y las vainas vacías rebotan en el suelo. Cuando se termina de abrir la puerta hay más de siete individuos arrastrandose po rel suelo, unos mutilados y otros totalmente inertes, pero el ruido de zapatos los alerta de que más vienen a por ellos.
- Connor, amigo, ¿Te importa si me divierto yo solito un rato?.
- Sé tú mismo, no te cortes y no escatimes balas.
- Hecho.
Lirón se lanza fuera del ascensor con dos semiautomaticas- la suya y la de Connor- abriendo fuego indiscriminadamente. Al mismo tiempo suena el walkie en la  cintura de Connor qeu lo coge y responde.
- Nos vemos arriba entonces. Todo segun el plan.
- Todo segun el plan Alvaro.


domingo, 2 de enero de 2011

Memorias de un ángel. capitulo vigésimo septimo



El silencio lo inunda todo, apenas si se escucha sonido de pasos subiendo las escaleras, uno tras otro retumban en el vacío del hueco de las escaleras. La luz de las enormes cristaleras baña todos los espacios, cuando la sombra que sube rauda llega al piso treinta y cinco, otra sombra grande lo espera en silencio, con los brazos cruzados.
El individuo de unos uno con ochenta metros de pelo corto-casi rasurado- rubio, de ojos grandes y oscuros, con un cahleco azul marino cerrado y una camisa blanca con las mangas remangadas cruje sus manos en señal de calentamiento como si de una contienda le esperase.
- ¿Sabes que hasta aquí has llegado verdad?.
- Si supieras cuantas veces me han dicho eso ni te molestarias en soltar esa raída parrafada.
- Veo que tu confianza te precede, borrare ese orgullo de tus ojos, arrancándolos.
- Por mi perfecto pero te dire que antes de subir me he metido un buen chute de mi estupefaciente preferido-entiéndase que se a chutado una pirula de sangre- y estoy a cien bicho.
- Tú si que eres un engendro mal facturado.
Sin mediar palabra el individuo se abalanza sobre Nico con un movimiento de increible destreza para su tamaño y peso, pero la agilidad vampira de Nico le permite esquivar sin demasidos problemas el fuerte puñetazo lanzado por el demonio.
- Eres demasiado lento para mi bicho.
Nuevamente el ser gira sobre su cuerpo a una velocidad muy superior a la anterior sorprendiendo a Nico que recibe un fuerte golpe del dorso del puño derecho de su rival, siendo lanzado unos metros contra el suelo.
- Parece que no soy tan lento ¿Verdad?. Eres un inútil y un maldito confiado, solo estaba probando tu velocidad, no la mía.
- Ha estado bien, me has engañado y me has sorprendido, pero no volverá a pasar.
Nico se limpia la sangre de la comisura de sus labios con su mano y la lame. Sin previo aviso se lanza contra el demonio-alargando sus uñas como garras-clavandole en el costado su mano derecha, rompiendo costillas y desgarrando órganos a su paso.
El individuo de ojos oscuros mira incrédulo su costado y con su mano izquierda aferra la derecha-aun en su interior-de Nico, con su mano derecha aprieta el cuello de Nico y lo alza en el aire. Nico sin poder hacer demasiado intenta impulsarse hacia atrás y aprovechando la inercia golpea una y otra vez con su rodilla derecha castigando a la bestia que sin inmutarse sigue estrangulando al Agente Gaia-Capone; sin previo aviso y sin señal alguna de que vaya acontecer algo favorable la mano izquierda de Nico aferra la muñeca derecha de su rival con tal presión que con un sonoro grito la arranca dejando el brazo mutilado, cayendo después al suelo casi asfixiado y mermado.
- ¡Jodete monstruo!.
El engendro se mira la muñeca y hace una muesca de asco pero sin denotar dolor alguno. Acto seguido se lleva su mano izquierda a la espalda sacando de la misma un látigo que extiende de un golpe seco con un sonoro chasquido.
Nico recuerda su semiautomática-la coge rápidamente de su cintura- y le descerraja un tiro en la cabeza, seguido de otros tantos que destrozan la testa del engendro, apenas si queda en pie media parte de la misma, con la mandibula y parte superior de la boca intacta- a pesar de semejante carnicería el ser vuelve a hablar.
- ¿Crees que esta mierda va a acabar conmigo?.
- La verdad es que contigo ya no me espero nada.
- Soy un guardian astado, mi rango no es el de un puto gregario, a mi no me matas con balas de paladio.
De repente y cortando toda conversación el guadian astado lanza un latigazo que abre varias brechas considerables en el pecho y brazo derecho de Nico.
- Eres un puto cobarde, así vas a pelear, ¿A distancia?.
- Y me lo dice el cabrón que le ha volado la cara a este cuerpo con una semiautomatica a cinco metros.
- Llevas razón, tirare mi arma y arreglaremos esto como caballeros.
Nico tira a un lado la semiautomatica y se quita la americana negra destrozada por el latigo, dejando entrever una camisa blanca manchada de sangre.
- Y una mierda, te voy a destrozar con mi látigo.
El demonio vuelve a lanzar su látigo pero esta vez un Nico muy prevenido coge el látigo y se lo enrrolla en el antebrazo, de un fuerte tirón del mismo consigue atraer hacia si mismo a su enemigo que no esperaba el movimiento de su rival. Cuando lo tiene enfrente salta y con las mismas garras que desarrolla a voluntad cercena el resto de cabeza que queda de su enemigo separandola totalmente del tronco.
- Se acabo bicho, game over.
La cabeza cercenada y en el suelo, con un solo ojo empieza a mover la boca en un acto intentar articular palabra.
-...Esto no se ha acabado aun....te he dicho que soy un guardián astado..pero no te he dicho cual es mi habilidad...
- Por dios muerete ya, ¿Que vas a hacer..desangrarte sobre mi hasta que me ahoge en tu sangre?. Despierta, soy un vampiro, la sangre es mi mundo.
-¡¡...arrrggg!!, no inutil...mi habilidad es entrar en un plano infernal y traer otro guardián astado a esta dimensión.
Sin hablar más, la mano izquierda del cuerpo descabezado del demonio atraviesa la pared como si de un espejo de fuego fuese, creando una abertura o vórtice del que sale un engendro rojizo de menos de uno setenta, de antebrazos enormes, mucho más desarrollados que las peirnas, parecido a un gorila-sin pelo- de grandes colmillos y poderosos cuernos, de su espalda a modo de joroba nace un pequeño fuego fatuo...se gira y mira a Nico con unos enormes y negros ojos almendrados .
- ¿Que mierda eres tú?.






lunes, 18 de octubre de 2010

Memorias de un ángel. capitulo vigésimo sexto

Los cuatro siguieron adelante- Lirón se les unió apenas segundos despues de la muerte del primer demonio-. Cuando llegaron a la altura del ascensor se pararon.
- esta bien chicos, solo sabemos que esta en la ultima planta, así que nos dividimos aquí. Nico iras por las escaleras, limpia el paso de todo lo que te encuentres, cualquier problema utiliza el walkie que te he dado, pon el canal nueve. Álvaro tu subiras por el montacargas de servicio, misma consigna, mata todo lo que se te crucce, pero asegurate de que sean demonios.
- ¿Como los identifico?.
- No lo harás , ellos se te lo mostraran, son muy egocéntricos y antes de matarte te diran quien y que son, no te preocupes por ello, si no hacen nada extraño dejalos ir, aunque cuida tu espalda ya que son unas ratas embusteras. Si no es necesario no te transformes.
- Entendido.
- ¿Y yo?.
- ¿Tu?. Tu vendras conmigo, no voy a dejar que la líes tu solito, iras pegado a mi espalda y no te separaras, subiremos por el ascensor.
Nos vemos todos arriba, no arriesguéis, si la situación os supera corred y llamadme.
- No nos superara. ¿Verdad Alvaro?.
- Claro que no, Nico, claro que no.
- Esta bien, conectad los walkies y sintonizar el canal nueve. Nos vemos arriba.
Se separan y cada uno coge su camino que conocen perfectamente debido a los planos del edificio que les facilito la agente Devereux. Todos empiezan a subir pisos.
El primero en encontrar compañia es Álvaro, que encuentra a dos cocineros-van ataviados así- con sendas hachas de cocina en sus manos.
- Buenas noches caballeros, sé que les extrañara mi presencia por aquí, pero soy el agente Álvaro Losada del CNI español-saca su placa de la americana negra-, y estoy en su pais en misión secreta, si son tan amables de deajrme pasar yo...
Sin dejarle que termine la frase uno de los enormes cocineros se abalanza contra el -hacha en mano- intentando seccionar su cuello, dejan claro que hablar es lo ultimo que quieren. En el intento de esquivarlo la semiautomatica sale rodando por el suelo de la cocina. A su vez el segundo individuo que tampoco hace por hablar se abalanza sobre Álvaro que a duras penas desvía con su mano derecha la izquierda del individuo esquivando un golpe mortal al costado. De un poderoso salto hacia atrás Álvaro se aleja lo suficiente de ambos como para poder tenerlos controlados visualmente, aunque por desgracia al saltar de espaldas tropieza contra una de las encimeras cayendo estrepitosamente de lado, pese a que esta lejos del arma-al otro extremo justamente- tiene la fortuna al menos de estar al lado del cajón de los cuchillos cogiendo de entre todos uno considerablemente largo que utiliza para defenderse. Esta vez los dos enormes cocineros se abalanzan a la vez, Álvaro mucho más bajo y ligero esquiva sus pesados golpes sin demasiados problemas contraatacado a demás rapidamente a sus costados con gran virulencia, con rápidos moviemientos apuñala en no menos de tres ocasiones el costado izquierdo de uno de los dos demonios y secciona la columna vertebral del otro hacia la vertebra número doce-dejándolo automaticamente en el suelo sin poder mover sus piernas- pese a ello se sigue arrastrando por el suelo en dirrección a Álvaro.
- ¿Venga solo tenéis eso?.
De repente el que esta en pie abre grotescamente la boca- mucho más de lo físicamente posible, digamos que se desencaja la mandíbula varios centímetros- y de ella sale un poderosa llamarada de fuego azul electrico de la cual a duras penas se cubre Alvaro como puede-que no es mucho, de hecho su americana comienza a arder y se la quita-, teniendo que arrojarla en llamas al suelo de la cocina.
- ¿Que coño eres tú?.
- ¿No te han hablado de nosotros?, que fallo, somos incubos ardientes. somos demonios del fuego. Apuesto a que tampoco sabes ¿Como se nos elimina?.
Tras la última refriega Álvaro no se había percatado-hasta ahora- de que estaba de nuevo en el lado del arma, así que tirandose al suelo velozmente la coge fuerte y le descerraja un aluvión de disparos, destrozandole la cabeza que rapidamente arde en llamas y se consume totalmente.
- Vaya pues parece que se os mata igual que a los otros.
Acercándose al que se arrastra por el suelo y con una pierna en su espalda le dispara a la nuca a quemarropa- De la nuca agujerada de este salen pequeñas llamas azules que consumen los restos de su cráneo destrozado-.
Coge el walkie y aprieta el botón para abrir el canal.
- Jefe.¿Estas ahí?.
- Algo ocupado pero si, estoy aquí.
- ¿Porque no nos has hablado de los incubos ardientes?.
- ¿Te has cruzado con uno?. Eso no lo esperaba.
- Pues me he cargado a dos.
- Bien hecho, no valen nada, solo saben escupir fuego, son unos fanfarrones.
- Sí, de eso ya me había dado cuenta.
- ¿Todo bien por ahí jefe?.
Se escuchan un par de disparos de fondo y a Lirón decir algo.
- Sí, es solo que he dejado a Lirón que se divierta con un grupo de greagarios.
- Nos vemos arriba entonces. Todo segun el plan.
- Todo segun el plan Álvaro.

lunes, 4 de octubre de 2010

Memorias de un ángel. capitulo vigésimo quinto

Tras aceptar por narices el hecho de que Lirón iba a venir-me sorprendió con la facilidad que acepto lo que eran Nico y Álvaro-si o si; dejemos bajo la custodia de la agente Devereux-había algo en ella que no me cuadraba, pero era necesaria en esta ecuación-a las chicas y a Ricky. Tras estar seis siglos sin la mujer que amaba , separarme nuevamente, me resulto algo realmente difícil por no decir casi trágico. Con el armamento preparado nos subimos al aston martin y nos dirigimos al Montibello con la única intención de sacar de allí a Cesar y terminar con todo esto, y de paso averiguar por que querían a Zoe y a Vero.
- Como os he dicho, la munución es de paladio, con una bala de estas en la cabeza podéis matar a la mayor parte de los pequeños demonios y bastardos infernales, para criaturas como cerberos, balrogs o señores del abismo el paladio los puede aturdir, pero solo se les mata cuando su cabeza rueda por el suelo.
- A ver si entiendo, ¿Hay que cortarles las cabeza?.
- Solo a los demonios de alto rango.
- ¿Y como coño sabremos de que rango son?.
- Tienes dos opciones Lirón, o bien le preguntas que tipo de demonio es o bien le metes una bala en la cabeza y si se levanta te jodes y corres porque será un demonio de rango y te dará por el culo.
- Esa especificación es lo suficientemente clara y especifica para mi gusto apestoso.
- ¿Que coño te dije en el aeropuerto de volver a decirme apestoso?- soltandole una enorme y sonora bofetada con el dorso de su mano izquierda-.
- ¡Joder!, tampoco es para tanto, voy a cepillarme bastardos del infierno, uno se pone nervioso.
- Pues no hubieses venido.
- Hablo el perrito. ¿Que harás tú si se levantan despues de meterles un tiro entre ceja y ceja?.
- Les arrancaré la cabeza bien con mis garras o bien de un mordisco. ¿Que te parecen mis opciones, comadreja?.
- "Señor Lirón" para ti chucho.
- Dejadlo ya chicos, no malgastéis las frases buenas ahora dejarlas todas para los demonios.
- ¡Vaya pero si el chupasangres tiene voz!.
Connor giro levemente la mirada , mirándolos de una manera inquisitiva y lo suficientemente fría para que todos supieran que iba en serio.
- ¡Callaos los tres de una puta vez!.
En el camino a Roma dejamos atrás la noche para descubrir un alba increiblemnte rojo, como si se quisiese teñir de sangre, a veces la naturaleza en su capricho parece querer vaticinar los acontecimientos como tratando de advertirnos del peligro que conyeva la muerte y el hecho de jugar con la misma parca.
La distancia era considerable pero ninguno de los cuatro echamos cuentas de cuanto duró el viaje hasta Roma, la distancia entre las afueras de Milán y Roma era considerable, pero el viaje se nos hizo relativamente corto, será porque cada uno estabamos absortos en nuestros pensamientos y divagaciones internas, la misión a la que nos enfrentabamos era confusa, no sabíamos que nos encontrariamos, tal vez diez o tal vez cien demonios, tal vez solo gregarios-no demasiado duros pero si correosos de matar-o quizas demonios de rango,-poderosos y dificiles de dar muerte-. Era una misión, casi una aventura-para Lirón seguro que lo era- casi a ciegas.
Cuando lleguemos a Roma pese a estar ya bien avanzada la mañana esta se veía desierta, había algo raro y extraño en todo ello, casi sórdido. Dejábamos atrás vía tras vía, calle tras calle ni un alma, cuando lleguemos a la puerta del Montibello pudimos dejar el coche en la misma puerta ya que no había nadie, nada, ni coches ni viandantes, no sabiamos que o quien nos encontrariamos dentro.
- ¿ Tenéis las armas verdad?´.
- Sí jefe.
- Sí jefe.
- Si, claro llevo un par de amatralladoras y unos cuantos cargadores.
- Con un sí habría bastado Lirón. Bien pues esconderlas bien, no quiero sorpresas ni civiles heridos, y mucho menos a un carbinieri inútil intentando detenernos por pocesión de armamento pesado.
Entramos todos a la vez, juntos, menos Lirón que prefirió -fiel a su estilo- pasar por la puerta giratoria-. Si alguien me hubiese preguntado a que escena de película se parecía nuestra entrada habría respondido claramente, con gafas de sol y trajes negros- salvo Lirón que iba con un chandal cyan de adidas, con un toque retro y su chupa encima-, a reservoir dog. 
Tras entrar a la izquierda nos recibió un hombre de unos treinta y pocos años, con chaqueta y corbata, era delgado y moreno y nos miro raro. El recepcionista nos miro como queriendo decirnos algo.
- ¿A donde váis ratas, es más a donde váis con un come niñas infecto?.
Nico autoamticamente reconoció la ofensa-los vampiros tenían la mala fama de sentir cierta predilección por la sangre de doncellas jovenes-. El recepcionaista acto seguido y antes de que Nico sacara su magnum trucada de su espalda para asestarle un tiro entre ceja y ceja, salto sobre la recepción y agachandose y encogiéndose como si de un insecto se tratase escupió a nico en la cara. Sin mediar palabra Nico apretó el percutor de su pistola.
- ¡Bastardo del averno!.
El recepcionista cayo de espalda detrás del mostrador, para en un par de segundos recuperarse y ergurise sobre sus pies nuevamente.
- Venga nadie te ha dicho que no me mataras con balas.
- De hecho si que lo han hecho...solo te he disparado por impulso, no era así como pensaba matarte si te soy sincero.
- ¿Y como piensas hacerlo?.
Nico se sube rapidamente de un ágil salto en el mismo mostrador de recepción en el que minutos antes estaba el recepcionista y con sus manos desnudas, pasando sus pulgares bajo el mentón del demonio le arranca de un golpe seco la cabeza, pese a la brutalidad de la mutilación, apenas hay sangre.
- Supuse que si con los demonios de rango funcionaba lo de seccionarles la cabeza tambien lo haria con un insecto como este.
- En el caso de este gragario inmundo sí..pero con los demonios de rango la cabeza solo puede ser seccionada con paladio, en cualquier otro caso solo ganaras tiempo, el que tarde en ponerse de nuevo la cabeza.
- Sigamos con las clases practica jefe.
- Como quieras Nico.
Todos siguen adelante en busca del ascensor, todos menos Lirón que sigue absorto en el cuerpo decapitado del recepcionista.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Memorias de un ángel. capitulo vigésimo cuarto

Tras haber explicado al situación a Zoe, Vero y Ricky- aunque no con todos los detalles-. Se decide de manera unánime-salvo Lirón, que no acepta tal decisión- que Niko, Alvaro y Connor irán al Montibello para buscar a Cesar, mientras Ricky, Lirón y las chicas se quedaran en la cabaña custodiadas por Noelia Devereux.
Tras las decisiones siempre difíciles, Niko, Alvaro y Connor hablan entorno al coche de Connor.
- De que me hablas Niko,¿vampiros?. En serio piensas que creo en los vampiros,
- ¿Es más fácil creer que tu eres un ángel?, y lo eres ¿no?.
- No es lo mismo, los ángeles existimos desde los albores de los tiempos, mucho antes inclusive de que la vida existiese tal como la conocemos. En cambio ¿Vampiros?, eso es parte del folklore, si Bran Stocker no hubiese escrito sobre ellos nadie hablaria de vampiros.
- Pero existiriamos igual-cuanto daño nos hizo el dichoso irlandes borracho-.
Niko se quito sus gafas de sol para mostrar sus enormes ojos color escarlata.
- ¿Te parecen estos ojos humanos?, además mira mi aspecto tengo ochenta años.
- Suponiendo que te crea, ¿Porque tienes que ayudarme, es más porque estas aquí?.
- Tú tienes un jefe ¿Verdad?, uno que te manda misiones que debes cumplir ¿No?. Pues digamos que yo tengo un cúmulo de cosas que no me gustan, cosas que he hecho y de las que no me siento orgulloso y tu jefe que ahora es el de ambos me da la oportunidad de redimirme y no ser más un condenado, ayudándote ganaré mi perdón y con Alvaro eñ tema es exactamente el mismo.
- Alvaro ¿Tu tambien eres un vampiro?.
- No, no exactamente, aunque soy más viejo que Niko eso si...lo mío es aun menos creible que lo suyo, partiendo de la idea de que no crees en estas cosas, una mente demasiado cerrada para alguien con seiscientos años ¿No te parece?. En fin yo soy lo que se conoceria gracias al cine de la hammer y a la literatura fantastica como un Hombre lobo, aunque cuando "cambio" nada me queda de hombre si te soy sincero.
- ¿Un licantropo?.
- Exacto si, esa definición nos hace más justicia.
Ya sabia que existian los licantropos, pero pensaba que se habían extinguidos hace trescientos años.
- Y así es, soy el último de este maldito y condenado linaje -y es así por la protección que un convento dominico me ha prestado a lo largo de mi vida- y conmigo acabara la maldición, no engendrare demonios de la noche.
- Me parece una gran decisión. Pero dime ¿Como controlas tu hambre, como dominas la "sed"?.
- Ves el rosario blanco de madera que cuelga de mi cuello, era de Costanza, la mujer que amé antes de ser lo que soy. El jefe le dió un poder, un don a este rosario, me contiene como un sello, de hecho sella el ochenta por ciento de mi fuerza y mi poder, pero a cambio sacia mi sed y me permite dos cosas muy importantes. La primera me permite "cambiar" a voluntad y sobre todo la segunda, me permite controlar mis actos y mantener la cabeza fría en cada momento.
Tras las sombras surge una gran figura vestida de negro y de prominente barba.
- Venga no me jodáis un ángel, un vampiro y un hombre lobo....joder esto parece un chiste de un ingles, un frances y un español pero interpretado y llevado al cine por Uwe Boll.
-¡Mierda!, ¿Que diablos haces tú ahí?.
- Es culpa de Ricky...me dijo que os expiara y le contara despues...es que en el fondo es muy cotilla.
- Ya claro.
- No en serio. Bueno ahora ya si hablo en serio. Voy con vosotros.
- Ni de coña.
- No os lo estoy preguntando, lo estoy afirmando.
- Tu mismo Lirón, paso de decirte que debes y que no debes hacer, ya eres grande, al menos sabras utilizar un arma ¿No?.
- Por favor estas de coña ¿no?, soy ingles pero mi abuelo era estadounidense y dormia con un colt bajo la almohada, por supuesto que se usar una pipa.
Connor abre el maletero del coche y deja ver varias semiautomaticas y cargadores como para tomar Myanmar.
- No hablaba exactamente de una pipa Lirón.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Memorias de un ángel. capitulo vigésimo tercero

Lirón atravesó el pasillo con paso firme en dirección al aseo, estaba confundido, el sonido que había escuchado se asemejaba a un grito o un sollozo, tal vez un gemido, pero lo que le descolocaba era el tiempo que había pasado desde que Connor se llevó a Vero con él...y le picaba -sobremanera- la curiosidad. A medio camino escuchó que llamaban a la puerta y estuvo a punto de girarse para abrirla el mismo, pero la curiosidad era fuerte y había más gente que podia abrir la dichosa puerta.
Prosiguió hasta llegar a la puerta, pensó tocar antes de entrar, pero tampoco estaba sucediendo nada importante dentro , así que giro el pomo lentamente y abrió la puerta primero levemente y luego totalmente par poder ver que pasaba allí dentro. Para su sorpresa no encontró a nadie aunque vio algo en el suelo que le llamo poderosamente la atención, lo cogio no sin ciertos reparos y lo metió en su bolsillo, salio del aseo y se volvió de nuevo para al salón sonde estaban todos jugando al poker.
Mientras esto acontecía en uno de los dormitorios, en las penumbras aprovechando el cobijo de la oscuridad semidesnudos Connor y Vero seguían besandose y abrazando sus cuerpos como si un yugo los aprisionara al uno contra el otro.
- Deberíamos volver Connor.
- Sí, si no empezaran a preocuparse, imagina si alguno le da por entrar en el lavabo y descubre que no estamos, cuando menos seria sospechoso.
- Bueno habría sido peor si les da por entrar hace cinco minutos.
- Sí, habría sido muy violento. ¿no?.
Se miran y sonrien mutuamente.
- Sí, habría sido bastante violento.¡Vamos!.
- Sí, vamos.
Cogidos de la mano salen del dormitorio y van hacia el salón, cuando llegan se sueltan de la mano mecánicamente-no estan preparados para eso todavía-. Ya en el salón se percantan de la presencia de una extraña, una mujer con traje que los mira directamente y habla.
- Connor McCoy ¿verdad?.
- Sí ¿Y tu eres?.
- Noelia Deveraux, me han enviado de Imagine para darle un comunicado importante, ¿Podemos hablar a solas?.
- Claro, sigame agente Deveraux.
Tras un par de minutos, ambos agentes se encuentran en una dependencia contigua al salón, se trata de una especie de sala de juegos con billar, diana y una televisión enorme. Cerca del quicio de la puerta esperan escondidos Alvaro, Niko y Lirón- Ricky rehuso la opción de ir a escuchar a escondidas, por su condición de caballero ingles que es, a Lirón este aspecto le dio igual-.
- ¿Sabes quien soy verdad?.
- Sé que eres la agente Devereux, y hace rato que intento saber quien más eres pero no te siento. Y eso me aterra en cierto modo.
- Soy como tu, somos hermanos de destino.
- ¿Eres un ángel?.
- Sí, y se me ha enviado decirte algo importante.
- Si eres un ángel por que no te siento.
- Eso se debe a que te has acercado demasiado a los humanos, te identificas con ellos, eso te hace débil, además te estan haciendo perder habilidades, ya ni tan siquiera puedes reconocerme. Te estas humanizando Pietro, recuerda cual es tu misión.
- Voy a encontrarle, a eso vine y eso haré.
- No, a eso vengo yo, a ayudarte, a decirte donde lo tienen, porque tu has perdido el timón de todo esto. No has sido precabido, ellos ya saben que estas aquí, los has puesto en alerta, ya nada será fácil.
- Lo sé y lo asumo. Dime ¿Que sabes?.
- Sé que lo tienen en el edificio Montibello, en la ultima planta, pero esta tomado por al menos treinta de esos engendros.
- Vale, no es preocupante yo mismo sacare a ese chico de allí, con mis propias manos retorceres los cuellos de esas criaturas del averno.
Saliendo de detrás de la pared aparecen Niko, Alvaro y Lirón.
- Y nosotros vamos contigo jefe.
- Tus chicos ¿Escuchan siempre a escondidas tus conversaciones privadas- haciendo énfasis en privadas-?.
- Últimamente están cogiendo costumbres algo impropias la verdad. A lo que iba chicos no sabéis de que habláis, No estáis preparados para afrontar algo así.
- Con todo respeto, si que lo estamos jefe, aunque no lo crea Nico y yo tenemos una misión algo diferente, como usted.
- ¿A que te refieres Losada?.
- Que tanto Niko como yo no somos lo que aparentamos y que alguien nos mando a ayudarte, sabemos quien-que- eres Connor, ahora dejame contarte quienes somos nosotros.