El coche conducido por el agente especial Nicolas Gaia Capone surcaba las calles oscuras de los barrios menos transitados de Milán a tal velocidad que parecia deslizarse por el asfalto como un barco sobre el mar. El ambiente dentro del coche era extraño. En el asiento de atrás se hallaban las hermanas del chico desaparecido del caso en el que estaba trabajando, no entendía la situación ni lo que había pasado, pero una de las chicas, la más joven se estaba desangrando en el asiento de atrás, podía oler la sangre caliente que manaba de su cadera, podia sentir su corazón bombeando con gran celeridad, su tensión se habia disparado. Una gota de sudor cayó por la sien izquierda de Nico.
La hermana mayor miro hacia delante fijamente a Nico y le habló.
- ¿Porque diablos llevas gafas de sol para conducir en plena noche?. ¡Nos vas a matar!.
- Tranquilizece señorita, aunque suene raro tiene una explicación fácil-no la tenia en realidad, por lo menos no era fácil de explicar-. Es que soy photosensible.
- ¿Como vas a ser photosensible si de día no las llevas?.
- Es una rareza, no soy photosensible a la luz natural, no al sol. Lo soy a la luz artificial, son las luces de las farolas y demás las que me hacen daño, de ahí que por las noches deba llevar gafas de sol.
- Vaya, lo lamento. Dislculpa mi falta de consideración, es que estoy nerviosa, Vero se esta poniendo pálida.
- No sé preocupe, solo tiene un pequeño shock debido a la perdida de sangre. Pero se esta estabilizando, vé como la sangre es ya más oscura, eso es porque esta empezando a coagular, ya pierde menos, y en breve dejara de perder. Con suerte no necesitara una transfusión.
Tras esta breve pero intensa conversación Nico entro dentro de su propio mundo interior para preguntarse asimismo ¿Como podía explicar que llevaba gafas de sol porque a la caida del sol sus ojos verdosos se teñian de un escarlata intenso?. ¿Como podía explicar a nadie lo que es ser -en el mundo de hoy día- un vampiro?, ¿Como hacerlo sin que te tachen de ser un ser del averno, un no muerto o un monstruo?. ¿Como explicarlo al mundo?.
Nací en 1907 y renací a mi nuevo ser en 1922, tengo ciento tres años, pero no aparento más de unos veintiséis. Tengo pocos recuerdo de mi conversión, solo sé que me moría de tuberculosis y en una transfusión-creo que de forma inocente- se me inoculo el virus de la entonces conocida y mal llamada porfiria. Así se llamo durante muchos años a aquello que me aconteció.
Soy un "vampiro" desde entonces, pero no como nos definió para nuestra desgracia Bram Stoker. El escritor nos hizo mucho daño ya que nos convirtió en asesinos, delincuentes y bestias sedientas de sangre. No somos así.
Puedo pasearme de día y de noche, duermo las mismas horas que un humano cualquiera, y desde luego no duermo en ataúd ni soy alérgico a los ajos y al agua bendita. No soy inmortal solo envejezco cinco veces más lento que un ser humano cualquiera, pero al final de mis dias moriré de muerte natural- si no me pegan un tiro antes-. Sí es cierto que soy más fuerte, rápido y ágil que un humano normal pero no tengo necesidad de sangre para vivir. Me alimento de ciualquier cosa que se deje comer, la sangre en mi caso y en la del noventa por ciento de los vampiros que existen es más bien una droga.
Para mi la sangre es una adicción, lo paso mal cuando tengo el mono, pero nunca he matado a nadie por una dosis de sangre, normalmente llevo en el bolsillo interno de mi americana un par de jeringuillas con un calmante de efecto rápido. Si ando necesitado, cojo a la primera persona que pase y la duermo- no más de treinta minutos-para con la ayuda de una pequeña sonda que siempre llevo encima sacar de veinte a treinta centilitros de sangre en dos o tres botes, con ella tengo para varios días, solo si estoy muy desesperado, los duermo y con la ayuda de un dedal con un ganchito bebo la sangre directamente de su arteria, pero estas son las menos.
Aunque la sangre actua como una droga, decir que potencia en mucho las facultades ya de por si extarordinarias del vampiro.
En fin por las noches los ojos se me tintan de rojo y obtengo una visión nocturna muy poderosa, de ahí que me ponga las gafas, dada la naturaleza de mis ojos.
Los pensamientos de Nico vuelven a la realidad.
- Chicas, ya hemos llegado.
Se trata de una suerte de novela que es difícil de englobar en un único genero ya tiene visos de drama, también de novela de acción y aventuras e incluso tintes policíacos.
martes, 17 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Memorias de un ángel. capitulo décimo sexto
Las hermanas se encontraban en la habitación de su hotel, de aquí para allá, poniendo y quitando la televisión. Saliendo y entrando de la terraza. Miraban a la luna distraídas, pensativas, sin saber donde estaba su hermano. En el caso particular de Verónica, ella no dejaba de pensar en el agente especial Connor, sus ojos castaños no dejaban de recordarle al joven Pietro de sus sueños, al chico le la llevaba a correr por los prados, con el que se colaba en las villas de los adinerados terratenientes de Florencia para bañarse en sus maravillosos baños de marmol verde. Lo recordaba tan nitidamente y esos ojos, eran iguales, le trasmitían lo mismo, pero como podía soñar con una persona que no conocía en una vida que jamas pudo vivir. Todo era una lócura. De improviso sonó el telefono y Zoe se apresuró a cogerlo, ella siempre fue más espabilida que yo, siempre estaba atenta y concentrada, estoy seguro que si no se hubiese dedicado al mundo de la seguridad- diseñaba cajas de seguridad y sistemas antirobo para bancos-, habria escogido el bando contrario y habría sido una genial ladrona de guante blanco. Zoe- a la cual yo siempre llamaba con cierta sorna Susanna(haciendo rintintin en la doble "n"), debido al parecido de su pelo con el que llevaba Julia Ormond en "Leyendas de Pasión"- Asió fuertemente el telefono y lo descolgó con premura, esperaba tal vez a nuestro hermano o por lo menos alguna noticia.
- ¿Diga?.
- Zoe, ¿Eres tú verdad?. Necesito que tu y tu hermana salgáis de ahí ¡ya!.
- ¿Que pasa?.
- No es el momento de dar explicaciones, solo os pido que tú y tu hermana salgáis de la habitación, hacedlo a través de la terraza, coged la salida de incendios y salid por la parte de atrás.
Al fondo sonó claramente como golpeaban en un par de ocasiones la puerta de la habitación, antes de que Zoe se diera cuenta de lo que pasaba Vero cruzo a su lado en dirección a la puerta.
- ¿Que ha sido eso, ha sido la puerta?.
- Eso parece.
- ¿Habéis pedido algo al servicio de habitaciones?.
- No que yo sepa.
- No habráis la puerta salid de ahí ya, ¡salid corriendo!.
Antes de que Zoe pudiese advertir a su hermana, ésta se encontraba ya con la mano en el pomo de la misma para abrir. No hizo falta como si se tratase de una pelicula de acción con muchos efectos especiales un enorme brazo atraveso la puerta de madera abriendo la puerta desde dentro, tras abrirla completamente y con Vero en el suelo trató de acuchillarla. El cuchillo rasgo el costado de Vero en diagonal desde la parte de arriba de la cadera hasta casi el ombligo, pese a que apenas si la hoja la rozo, la sangre empezó a brotar con demasiada densidad, dejando entrever que el corte era más profundo de lo que parecía, y hubiese sido mortal si Zoe no la hubiera arrastrado del brazo segundos antes de recibir el corte.
La trato de incorporar lo mejor que pudo teniendo en cuenta el llamtivo reguero de sangre que bañaba la parte bajas de su vestido. En un alarde de valor y determinación ante la aproximación del individuo en cuestión. Zoe le asestó un fuerte golpe con una de las sillas que encontro al paso, no sin dejar de arrastrar a duras penas a su hermana. El golpe lo relentizó lo suficiente como para acercar a vero lo suficiente a la terraza. Zoe volvió a dentro y enfrento de nuevo al enorme desconocido que aun sujetaba fuertemente el cuchillo bañado en la sangre de su hermana en su mano derecha. Sin pensarlo mucho le tiro a la cara el contenido de una botella de vodka del bar que se habian subido a la habitación, tras echarselo en la cara, le tiro la botella que le abrio una pequeña brecha en la ceja, a pesar de todo el individuo apenas si se inmutaba. Acto seguido cogió un mechero del mueble bar y lo encendió y encajo el tope del gas para que no se apagase, después se lo tiro a la cara con la esperanza de que ardiera como por suerte sucedió, las pequeñas llamas azules en la cara del asesino se extinguieron en apenas segundos, los suficientes para bajar ayudando a vero las escaleras de la salida de incendios, en el ultimo tramo Nico que las estaba esperando las ayudo a bajar.
- ¿Que diablos ha pasado, de donde es toda esta sangre?.
- ¡Calla y arranca por dios, arranca de una vez por favor!.
Puso el contacto, y aceleró unos segundos sin quitar el freno de mano, acto seguido lo quito y el coche salió embalado, derrapando sus ruedas y volteando ligeramente el culo.
El coche se perdió en la oscuridad de la noche, por las angostas y negras calles de de Milán.
- ¿Diga?.
- Zoe, ¿Eres tú verdad?. Necesito que tu y tu hermana salgáis de ahí ¡ya!.
- ¿Que pasa?.
- No es el momento de dar explicaciones, solo os pido que tú y tu hermana salgáis de la habitación, hacedlo a través de la terraza, coged la salida de incendios y salid por la parte de atrás.
Al fondo sonó claramente como golpeaban en un par de ocasiones la puerta de la habitación, antes de que Zoe se diera cuenta de lo que pasaba Vero cruzo a su lado en dirección a la puerta.
- ¿Que ha sido eso, ha sido la puerta?.
- Eso parece.
- ¿Habéis pedido algo al servicio de habitaciones?.
- No que yo sepa.
- No habráis la puerta salid de ahí ya, ¡salid corriendo!.
Antes de que Zoe pudiese advertir a su hermana, ésta se encontraba ya con la mano en el pomo de la misma para abrir. No hizo falta como si se tratase de una pelicula de acción con muchos efectos especiales un enorme brazo atraveso la puerta de madera abriendo la puerta desde dentro, tras abrirla completamente y con Vero en el suelo trató de acuchillarla. El cuchillo rasgo el costado de Vero en diagonal desde la parte de arriba de la cadera hasta casi el ombligo, pese a que apenas si la hoja la rozo, la sangre empezó a brotar con demasiada densidad, dejando entrever que el corte era más profundo de lo que parecía, y hubiese sido mortal si Zoe no la hubiera arrastrado del brazo segundos antes de recibir el corte.
La trato de incorporar lo mejor que pudo teniendo en cuenta el llamtivo reguero de sangre que bañaba la parte bajas de su vestido. En un alarde de valor y determinación ante la aproximación del individuo en cuestión. Zoe le asestó un fuerte golpe con una de las sillas que encontro al paso, no sin dejar de arrastrar a duras penas a su hermana. El golpe lo relentizó lo suficiente como para acercar a vero lo suficiente a la terraza. Zoe volvió a dentro y enfrento de nuevo al enorme desconocido que aun sujetaba fuertemente el cuchillo bañado en la sangre de su hermana en su mano derecha. Sin pensarlo mucho le tiro a la cara el contenido de una botella de vodka del bar que se habian subido a la habitación, tras echarselo en la cara, le tiro la botella que le abrio una pequeña brecha en la ceja, a pesar de todo el individuo apenas si se inmutaba. Acto seguido cogió un mechero del mueble bar y lo encendió y encajo el tope del gas para que no se apagase, después se lo tiro a la cara con la esperanza de que ardiera como por suerte sucedió, las pequeñas llamas azules en la cara del asesino se extinguieron en apenas segundos, los suficientes para bajar ayudando a vero las escaleras de la salida de incendios, en el ultimo tramo Nico que las estaba esperando las ayudo a bajar.
- ¿Que diablos ha pasado, de donde es toda esta sangre?.
- ¡Calla y arranca por dios, arranca de una vez por favor!.
Puso el contacto, y aceleró unos segundos sin quitar el freno de mano, acto seguido lo quito y el coche salió embalado, derrapando sus ruedas y volteando ligeramente el culo.
El coche se perdió en la oscuridad de la noche, por las angostas y negras calles de de Milán.
jueves, 12 de agosto de 2010
Memorias de un ángel. capitulo décimo quinto
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| CUIDADO CON LO QUE VES TRAS LA VENTANA EN QUE MIRAS |
La sangre chorreaba por la pared, pedazos de carne y hueso caían por la inercia de su peso al suelo, boca abajo yacía inerte el cuerpo de un enorme ser humano.
De repente su mano izquierda empezó a mover sus pequeños pero gruesos dedos, en un par de minutos todo el cuerpo comenzo a moverse suavemente pero acompasado, hasta que al fin apoyandose en las palmas de sus manos consiguio levantarse, tardo varios minutos más en poder erguirse completamente. Cuando al fin lo consiguió su reflejo en el espejo era dantesco, sus rasgos antes humanos aparecían simiescos, el destrozo de la bala y la sangre que bañaba su rostro lo hacían parecer un monstruo, su rostro era una carnicería, un conjunto de sangre, carne y jirones de piel.
Tras estar unos segundos mirandose al espejo de la pared sacó un pequeño teléfono mobil del bolsillo derecho de sus pantalones de camuflaje-antes verdes, ahora teñidos de marrón por la sangre coagulada-; acto siguiente marco un numero y espero. En el silencio de la habitación se escuchaba claramente el tono de la llamada...tras varios segundos de incertidumbre una voz resonó al otro lado de la linea.
- ¿Ya esta hecho Gorki?.
- Sí jefe, esta bien lejos de la chica, podemos cogerla.
- ¿Estas seguro?, no quiero que un maldito ángel se inmiscuya.
- Tan seguro como que acabo de tratar con él frente a frente, y estamos muy lejos.
- Esta bien, mando a uno de los chicos.
- Jefe no cuelgue, necesito un cuerpo nuevo, este esta para quemarlo.
- Cuando llegues si tenemos a la chica te puedes quedar con el del hermano.
- Ya jefe pero ese tambien esta destrozado.
- Eso es culpa tuya y de tus malditas perversiones, la cuestión es que esta vivo y es el único cuerpo diponible maldito cabrón sádico, si te gusta bien y si no te jodes.
- Esta bien jefe, me quedaré con el pero no te pongas así, no es para tanto hombre....
la linea se colgó abruptamente.
Sin previo aviso algo atravesó la espalda del croata.
- ¿Que demonios?.
- No chaval, demonios no, te has equivocado de bando. Soy un ángel y por lo visto no tan estupido como creías si pensabas que me había tragado que estabas muerto. Ahora es cuando estas acabado.
Si sé algo de demonios, es que solo se les mata cortandole la cabeza- al mismo tiempo que completaba la frase sacaba el gran cuchillo de su espalda clavandolo en su cabeza a través de su nuca, saliendo este por su boca-.
- ¡Arghhhhhhhhhh!.
- ¿No puedes hablar engendro del averno?...pues no lo harás nunca más-La mano izquierda de Connor apretó con violencia la sien izquierda de Gorki empujandola hacia la derecha al tiempo que con la palma de su mano derecha daba un fuerte y seco giro al cuchillo que atravasaba la garaganta del demonio seccionandola de un fuerte y certero tajo-.
El corte-nada limpio, en ligera diagonal dejo caer al suelo la cabeza de Gorki a la altura de las mejillas, aprovechando la debilidad de la unión de la mandibula-.
De forma azarosa y precipitada Connor cogió su teléfono e hizo una llamada rápida.
- Buenas jefe dime, ¿que pasa?.
- Coge el coche y ve a la salida de incendios del hotel de Verónica y Zoe, dáte prisa...¡Corre!.
- Ya estoy saliendo jefe, ¿Que es lo que pasa?.
- Eso es lo de menos ahora, lo que quiero es que estes allí para hace cinco minutos, no se te ocurra ir sin arma.
- Ya estoy yendo jefe.
- Recogelas y llevalas a lugar seguro, cuando estéis allí me dices donde estáis, no antes.
- Entendido jefe. ¿Que hago con Losada y sus amigos?.
- No hay tiempo, dejales , ellos saben cuidarse solos. Ya habrá tiempo de buscarles más tarde.
- No sé donde están, no les he visto salir del club, aun.
- Es igual no me puedo precupar ahora por ellos. Ya se las arreglaran.
Tras las ultimas palabras cortó la conversación y guardó el telefono en el bolsillo de la americana.
Al mirar por la ventana, entre las manchas de sangre vio con estupor los rostros de Ricky y Lirón, una expresión resonó en su interior:
-¡Mierda!.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Memorias de un ángel. capitulo décimo cuarto
Estuvimos dando vueltas por el local durante unos veinte minutos, tardaba en aparecer y de un momento a otro la gente podría darse cuenta de que no cuadrabamos allí. Era cuestión de tiempo que nos metieramos en un lío, y aquello era una ratonera.
Pero nuestra suerte cambio cuando por la puerta apareció el enorme armario ropero con media cara tatuada de puntos y rayas verdes, era nuestro hombre, empecemos a acercarnos sin que se percatara pero entonces se le acercó una chica, la de labarra para decirle algo, en cuanto acabó de susurrarle al oído miró en nuestra dirección y salió a correr, atravesó la puerta principal.
- Alvaro salgo tras él, cuida de estos dos.
- Pero jefe, déjame cubrirte.
- No hay tiempo, se me va.
- Entendido jefe.
Connor salió a correr tras él, pensó que lo cogería fácil, su volumen no le confería a priori una gran velocidad, pero era rápido. Increiblemete rápido, empezó a meterse por sinuosas calles por las que apenas cabía, amenacé con dispararle, pero no lo asuste lo suficiente, así que a unos cincuenta metros y muy en contra de lo que quería le dispare atravesando su rodilla izquierda por la cara interna. No se inmuto, siguió corriendo pese a tener una rodilla perforada, jamas había visto algo igual en mi ya extensa vida.
De golpe lo vi entrar por una puerta de madera desvencijada, lo seguí con toda la precaución que pude, inspeccione y subi por unas escaleras, podia sentirlo sabia que estaba allí; el rastro de sangre que iba dejando también me ayudaba a saber por donde había ido.
De repente cuando crucé el umbral tras el final de la escalera y recibí un golpe en la mejilla derecha. La potencia del golpe fue tal que me desplazo alrededor de dos metros; cuando me erguí me lleve la mano a la mejilla y la tenia rota, sangraba de manera llamativa, hacía mucho tiempo que no sentía el dolor. estaba frente a mi sonriente.
- ¿Que, continuamos?.
Me quite la americana y remangue mis mangas hasta la altura de los antebrazos, afloje la corbata y limpie la sangre de mi rostro, antes de terminar se abalanzó sobre mi con un directo de derechas que desvié con la palma de mi mano derecha mientras que con el dorso de la izquierda golpeaba su mentón, acompañando el golpe con el codo. No le gustó.
Volvió con el mismo golpe, en esta ocasión lo volví a desviar pero esta vez acompañe mi mano derecha con el giro de todo mi cuerpo, aproveche la fuerza de su golpe y la inercia para con un simple apoyo en su espalda estrellarlo contra la pared.
- Veo que ríes menos.
- Cállate, esto aun no a acabado- gritaba mientras se limpiaba la abundante sangre de su nariz y labios-.
De súbito se lanzo sobre mi usando el peso de su cuerpo para poder coger mi cuello entre sus manos, empezó a apretar de forma violenta, así que rápidamente y sin darle tiempo utilice los pulgares de mis manos para introducirlos en las cuencas de los ojos y así forzarlo a soltarme, tras esto le asesté un fuerte cabezazo en la nariz. Teniendolo aturdido me apresure a ponerme a su espalda y con velocidad le pase mi brazo derecho bajo su axila derecha y aferre su cuello con la izquierda y cruce mis manos tras su nuca, eche mi cuerpo hacia atrás e hinche mi pecho de aire hasta dejarlo sin conocimiento, esta maniobra de presión se la conoce como mata leon ya que se suponía que era la técnica con la que Hercules había sometido al león de Nemea. Era rápida, limpia y se podía hacer a cualquiera indiferentemente de la diferencia de peso.
Lo deje tendido inconsciente, mientras recuperaba el aliento cuando para mi sorpresa se empezó a levantar. ¿Como era posible, tenia un tiro en la rodilla y le habia cortado el suministro de oxigeno al cerebro el tiempo suficiente como para que perdiera la conciencia al menos treinta minutos?. No tenia sentido. Así que cogí mi pistola- la había dejado sobre un repisa cuando solte la americana- y deje de arriesgarme con él, aunque lo necesitaba vivo se me habían quitado las ganas de pelear. Puse mi 9mm en horizontal y le meti tres tiros a quemarropa en el pecho. Fin de la historia.
Me ajuste la corbata y me puse la americana cuando me gire y ese bastardo estaba de nuevo de pie, con tres tiros en el pecho- le había volado el pecho, no podia estar físicamente vivo-y uno en la rodilla, como diablos podia estar de pie. De repente lo vi claro y le aseste un quinto tiro en la cabeza. La pared quedo que ni el señor lobo podria haber arreglado aquel destrozo. Entonces me di cuenta de que no era humano. Era un demonio, posiblemente un gregario, era fuerte pero no inteligente, si el infierno estaba detrás de esto la situación se iba a poner complicada.
Pero nuestra suerte cambio cuando por la puerta apareció el enorme armario ropero con media cara tatuada de puntos y rayas verdes, era nuestro hombre, empecemos a acercarnos sin que se percatara pero entonces se le acercó una chica, la de labarra para decirle algo, en cuanto acabó de susurrarle al oído miró en nuestra dirección y salió a correr, atravesó la puerta principal.
- Alvaro salgo tras él, cuida de estos dos.
- Pero jefe, déjame cubrirte.
- No hay tiempo, se me va.
- Entendido jefe.
Connor salió a correr tras él, pensó que lo cogería fácil, su volumen no le confería a priori una gran velocidad, pero era rápido. Increiblemete rápido, empezó a meterse por sinuosas calles por las que apenas cabía, amenacé con dispararle, pero no lo asuste lo suficiente, así que a unos cincuenta metros y muy en contra de lo que quería le dispare atravesando su rodilla izquierda por la cara interna. No se inmuto, siguió corriendo pese a tener una rodilla perforada, jamas había visto algo igual en mi ya extensa vida.
De golpe lo vi entrar por una puerta de madera desvencijada, lo seguí con toda la precaución que pude, inspeccione y subi por unas escaleras, podia sentirlo sabia que estaba allí; el rastro de sangre que iba dejando también me ayudaba a saber por donde había ido.
De repente cuando crucé el umbral tras el final de la escalera y recibí un golpe en la mejilla derecha. La potencia del golpe fue tal que me desplazo alrededor de dos metros; cuando me erguí me lleve la mano a la mejilla y la tenia rota, sangraba de manera llamativa, hacía mucho tiempo que no sentía el dolor. estaba frente a mi sonriente.
- ¿Que, continuamos?.
Me quite la americana y remangue mis mangas hasta la altura de los antebrazos, afloje la corbata y limpie la sangre de mi rostro, antes de terminar se abalanzó sobre mi con un directo de derechas que desvié con la palma de mi mano derecha mientras que con el dorso de la izquierda golpeaba su mentón, acompañando el golpe con el codo. No le gustó.
Volvió con el mismo golpe, en esta ocasión lo volví a desviar pero esta vez acompañe mi mano derecha con el giro de todo mi cuerpo, aproveche la fuerza de su golpe y la inercia para con un simple apoyo en su espalda estrellarlo contra la pared.
- Veo que ríes menos.
- Cállate, esto aun no a acabado- gritaba mientras se limpiaba la abundante sangre de su nariz y labios-.
De súbito se lanzo sobre mi usando el peso de su cuerpo para poder coger mi cuello entre sus manos, empezó a apretar de forma violenta, así que rápidamente y sin darle tiempo utilice los pulgares de mis manos para introducirlos en las cuencas de los ojos y así forzarlo a soltarme, tras esto le asesté un fuerte cabezazo en la nariz. Teniendolo aturdido me apresure a ponerme a su espalda y con velocidad le pase mi brazo derecho bajo su axila derecha y aferre su cuello con la izquierda y cruce mis manos tras su nuca, eche mi cuerpo hacia atrás e hinche mi pecho de aire hasta dejarlo sin conocimiento, esta maniobra de presión se la conoce como mata leon ya que se suponía que era la técnica con la que Hercules había sometido al león de Nemea. Era rápida, limpia y se podía hacer a cualquiera indiferentemente de la diferencia de peso.
Lo deje tendido inconsciente, mientras recuperaba el aliento cuando para mi sorpresa se empezó a levantar. ¿Como era posible, tenia un tiro en la rodilla y le habia cortado el suministro de oxigeno al cerebro el tiempo suficiente como para que perdiera la conciencia al menos treinta minutos?. No tenia sentido. Así que cogí mi pistola- la había dejado sobre un repisa cuando solte la americana- y deje de arriesgarme con él, aunque lo necesitaba vivo se me habían quitado las ganas de pelear. Puse mi 9mm en horizontal y le meti tres tiros a quemarropa en el pecho. Fin de la historia.
Me ajuste la corbata y me puse la americana cuando me gire y ese bastardo estaba de nuevo de pie, con tres tiros en el pecho- le había volado el pecho, no podia estar físicamente vivo-y uno en la rodilla, como diablos podia estar de pie. De repente lo vi claro y le aseste un quinto tiro en la cabeza. La pared quedo que ni el señor lobo podria haber arreglado aquel destrozo. Entonces me di cuenta de que no era humano. Era un demonio, posiblemente un gregario, era fuerte pero no inteligente, si el infierno estaba detrás de esto la situación se iba a poner complicada.
martes, 10 de agosto de 2010
Memorias de un ángel. capitulo décimo tercero
Subimos a la planta cincuenta y uno del edificio Mr.Blonde, cuando lleguemos ante el atril de la recepcionista empezó a pedirnos una cita para poder ver al señor Bosnich que se encontraba reunido y sin cita no podia atender a nadie, así que de manera un tanto chulesca dejamos caer nuesras placas que le abrieron de manera evidente los ojos.
- ¿Tenemos cita señorita....Taretto?.
- Tendrían que esperar a que se lo comunicara, pero les anticipo que esta reunido y tal vez tengan que esper....¡¡ deténgase caballero no puede entrar ahí!!.
La recepcionista salio tras Connor que ya estaba abriendo la puerta del despacho, cuando lo alcanzo ya estaba dentro, solo pudo disculparse con su jefe y salir del despacho.
- Buenas, soy el agente especial McCoy, se preguntara a que he venido.
- pues más bien sí, agente McCoy, si es tan amable de decirme ¿A que debo su visita?.
- Es bien sencillo, necesito que me diga ¿De que conoce a Cesar Belladonna y porque tenia éste una tarjeta personal suya?.
- ¿No conozco a ningun Cesar?.
- Si le enseño su fotografia ¿Le refrescaria la memoria?.
Connor tira sobre su mesa una foto de Cesar.
- Ah, ya sé, sí que le conozco, pero no es Cesar, yo lo conocia por Zar, es un zar de los negocios, si que lo conozco amigo, claro que si. pero hace mucho que no lo veo ni sé de él.
- ¿Cuanto diria que hace que no sabe nada de "Zar"?.
- No sé, semanas, meses...mucho tiempo sin saber de él.
Connor vuelve a tirar otra foto sobre la mesa al mismo tiempo que se abalanza sobre Bosnich inmovilizando su brazo derecho a su espalda y con su antebrazo izquierdo aprisiona contra la mesa su cabeza.
- Si hace semanas, meses que no sabes de él, ¿Como es que tengo una foto en la que se te ve riendo con él dentro de una disco en Roma hace menos de cinco días?.
- Vale, vale. No me haga daño amigo, no puedo decir nada, si hablo me mataran.
El silencio se rompio con el sonido del amartillamiento de un arma, de repente Bosnich sintió en su nuca el frío acero de la punta de la magnum 9mm parabellum de Connor.
- Y si no lo haces sere yo el que acabe contigo.
De repente irrumpió Niko al escuchar los sollozos del empresario.
- Jefe, ¿Que pasa?.
- Nada Nico, cierra la puerta, que este caballero nos va a decir lo que necesitamos saber. ¿Verdad?.
- En el casco viejo, un local privado, se llama distrito 80, la contraseña para entrar de hoy es Suzumebachi. Al hombre que buscais es un croata tatuado y calvo, se llama Gordan Gordic, se hace llamar Gorki, es un sicario, una mala bestia.
- Eso es todo lo que necesitabamos, gracias por tu colaboración.
- Cuando salgáis de aquí estaré muerto, necesito protección.
- Cuéntaselo a quien le importe "amigo". ¡Vamonos de aquí Nico, huele fatal!.
Cuando dejaron el edificio Mr.Blonde abajo estaban esperando Ricky y Logán, se habían entretenido comprando souvenirs y en el caso de Lirón una camiseta del inter de Milán.
- Lirón quitate esa camiseta.
- ¿Que pasa nene te gusta para ti?.
- Si te digo que te la quites es porque si te cruzas con un tifosí del milán igual te parte la cara y no me apetece ver la escena.
- ¿Te estas preocupando por mi, ves como en el fondo querias que viniesemos?.
- Connor tu directamente ignoralo, obvialo, como si no estuviese.
- Es dificil ignorar a un tio de 1,90 que parece jesucristo con una camiseta del inter Gervais.
- Sí, eso es verdad.
Tras varias horas en la habitación del hotel planificando el operativo, se decidieron a ir al local. Entrarian Connor, Alvaro-en busca de algo de acción-, Ricky y Lirón-ellos irian solo a tomar algo sin inmiscuierse en el operativo- y Nico se ubicaría en la parte de atrás del local, con el coche.
Cuando llegaron no les costo mucho entrar el bosnio les había dicho la contraseña correcta, el ambiente allí dentro era muy cargado, mucho humo y luces rojas, aquello parecia más que un local privado un burdel por la cantidad de chicas jovenes-muchas menores drogadas y otras sin drogar-que no dejaban de meterse mano con tipos de muy diversos calados. Cuando por fin lleguemos a la barra principal-había cinco- le pregunte a una chica de origen eslavo- muy rubia y con un acento muy marcado, tal vez eslovaca-, si conocia a un hombre al que llamaban Gorki. Me respondio que Gorki no había venido esa noche, pero que si apareciá era facilmente reconocible; le pregunte como hacerlo pero me miro de una manera sin hablar, que rápidamente interprete sacandole un billete de cincuenta euros, al que tras una sonrisa acompaño otro igual.
- Es muy grande y se afeita la cabeza, tiene un tatuaje maorí en la cara, en la parte derecha y en la espalda en el hombro tiene tatuadas las letras ak-47, es muy facil de reconocer, porque es una morsa.
- Gracias.
Alvaro y yo empecemos a deambular por el local con la esperanza de verlo, pensemos en marcar a la chica por si acaso nos había mentido y corria a avisarlo. Se quedó bien marcada por Ricky y Lirón.
lunes, 9 de agosto de 2010
Memorias de un ángel. capitulo duodecimo
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| ESTO ES ESPARTA!!!!!!!!!!!! |
Mis ojos se quedaron parados en ella, estancados y fijos en su retina, no sabía por que, pero la sensación de conocerla de toda la vida imperaba por encima de cualquier otra teoría loca que pudiera pasarse por mis pensaminetos en aquellos momentos.
Tras varios minutos de un mutismo incomodo al fin hablamos y me puso al día del caracter de su hermano y de sus comportamientos, aunque no pudo detallarme su modo de vida en Milán ya que ni tan siquiera tenia casa, pernoctaba en un hotel y por lo que la policia nos había contado parecia tener una vida díscola.
Tras rogarle a ella y a su hermana Zoe que se quedaran en la habitación de su hotel, me dispuse a seguir lo único que de momento podria decirme algo, su habitación del sheraton.
Una vez allí no nos costo mucho entrar ni a mi ni a mis compañeros Nico y Alvaro, aunque este se quedo en el coche, alguien debia quedarse siempre. Como digo nuestras acreditaciones hicieron el resto, nos dieron una copia de la llave de su habitación y entremos, empecemos a mirar sin formar demasiado revuelo.
Mientras en el coche, Alvaro se encontraba haciendo de niñera forzada con los dos britanicos excentricos que Connor había traido consigo.
- Oye tú, ¿ También llevas arma?.
- Eso a ti ni te va ni te viene, bien harias en quedarte calladito; que ya me estáis dando más por culo de la cuenta.
- Tranquilo hombre que tampoco es para tanto, si solo queria que me la enseñaras...era solo por compararla con la mía.
- ¿Tienes un arma...tú como te llames?.
- Señor Lirón para ti chaval...
- Como quieras..¿Que nombre es Lirón?.
Ricky hace un ademán con la mano a su amigo como indicandole que se calle, que el dará las explicaciones pertinentes.
- Ya te explico yo agente Losada. A ver ¿Sabe usted lo que es un lirón no?.
- Un bicho y yo que se.
- Exacto, es un animal, un mamifero para ser exactos que tiene fama al igual que el perezoso de pasarse todo el día dormido.
- ¿Y bien?.
- Es facil, pues que mi amigo Logan tiene la costumbre cuando va a privar a mi bar de quedarse dormido en la barra de la cogorza que lleva, y como yo cierro y la mayor parte de las veces el se queda a dormir en la barra, pues le pusimos los amigos de forma cariñosa Lirón, no tiene más explicación.
- Esa no es Gervais...explicale la de verdad.
- En fin, el sostiene que es porque el tamaño de su miembro-entiendase pene- es más grande que una lira de esas que se tocan y suenan, ya sabes las musicales, no la moneda, y de lira, lirón. Pero esa explicación es exclusivamente suya, no me hago responsable de los daños psicologicos que pensar en su cosa pueda acarrear.
Mientras Lirón y Ricky rien ante la cara de estupefacción de Alvaro, Connor y Nico se suben al coche.
- ¿Que, tenemos algo jefe?.
- Una tarjeta de visita de un tal Slovan Bosnich, búscame enseguida quien es, para cuando lleguemos a la dirección lo quiero saber todo de él.
Mientras Alvaro conducía Nico hizo varias llamadas telefonicas para conseguir la información del individuo.
- Vale, ya lo tengo.
- Cuenta.
- Se trata de un empresario australiano de origen bosnio, tiene una empresa de software que opera a nivel mundial, tiene delegaciones en todo el mundo, es más microshoft trato de comprarla el año pasado debido a su rapida expansión, pero una futura demanda por monopolio los hizo desistir.
- ¿Contactos con mafias del este?.
- Desde luego, han tenido varias investigaciones infructuosas por blanqueo de caudales...parece ser que son una empresa tapadera de la mafia.
El tráfico de Milán era horrible, habia habido un accidente a unos cincuenta metro por delante y las retenciones que formaba la policia de trafico eran insoportables.
- Chicos nos bajamos, quedan no más de dos manzanas y esto va para largo. Alvaro reunete con nosotros en el hotel.
- Claro jefe, siempre me quedo yo con el trabajo divertido.
Se bajaron los cuatro del coche y se dispusieron a llegar a su destino a pie, tras unos diez minutos pasaron cerca del instituto de bellas artes cuando se tropezaron con unos cuantos italianos caracterizados unos de guardia pretoriana y otros de gladiadores-nadie como los italianos saben vender su patrimonio al turismo-. Lirón se paro ante ellos, saco pecho, metio barriga-el dice que apretó abdominales- y se puso de manera desafiante cuando profirio a los chicos esta frase-acompañada al termino de la misma con una patada al aire-.
- ¡Esto... es... Esparta!.
- ¡¿Que coño ha sido eso Lirón?!. Esto no es grecia, es italia, no son espartanos.
- Connor no te estreses, ya le explico yo. Lirón, los de esparta eran los griegos, estos son los de Gladiator, entiendes tío, son romanos, de Italia.
- ¡Ah!, ya entiendo...
Lirón vuelve a coger la misma postura erguida.
- ¡Mi nombre es Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejercitos del Norte, general de las legiones medias, fiel servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio, padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza, en esta vida o en la próxima....y tal!.
Fue una situación que si en lugar de ser ridiculamnete real se hubiese tratado de un manga japones, a Connor y a Nico se le habria caido por la frente una enorme gota de sudor.
Poco despues del percance con los "romanos" llegaron al edifico de industrias técnologicas Bosnich(ITB).
domingo, 8 de agosto de 2010
Memorias de un ángel. capitulo undecimo
El tráfico en Milán estaba insoportable esa mañana, o eso o el taxista- Nicodemo creo que se llamaba- nos estaba dando vueltas sin parar, ¿Tanto se notaba que no conociamos Milán?.
En fin tardemos como unos cuarenta y cinco minutos en llegar hasta el consulado de España en Milán. Una vez allí nos identificamos Zoe y yo como ciudadanas españolas para que se nos permitiera el paso, la verdad es que no hubo demasiados problemas, no fueron muy exhaustivos con nuestras identificaciones.
Una vez dentro estuvimos horas de despacho en despacho buscando a la persona con la que debiamos hablar para informar de la posible desaparición de Cesar y de la inoperancia italiana al respecto, cuando por fin pudimos hablar con un tal Luis de Herrera expusimos la situación.
Nuestra fue la sorpresa cuando el susodicho burocrata mostró mucho interés en el suceso. Nos hizo saber que nuestro hermano era una persona importante dentro de las relaciones entre Italia y España, digamos que hacia las veces de embajador ante multitud de politicos y senadores de la peninsula italica, llegando inclusive a ser amigo personal- eso si de orgias por lo que se nos dio a ententder- del primer ministro italiano.
En cuanto le informemos de todo empezó a llamar por telefono y a mover hilos, en unos veinte minutos nos dijo que efectivamente llevaba tres dias sin aparecer por su hotel, nos informo que la ultima vez que se le vio fue saliendo de una disco elitista del centro de Roma con un par de individuos de origen eslavo, serbios al parecer, aunque no habían sido identificados siguió diciendo, podrian tratarse de sicarios de una poderosa mafia del este.
Tras esta ultima posibilidad a Zoe y a mi se nos heló la sangre, pero enseguida Luis nos dijo que eso no queria decir nada, que era normal ese tipo de gente en los ambientes en lo sque se movía su hermano, que no había porque alterarse ni dar nada por sentado, que enseguida iba a informar al ministro de exteriores y al csid para que se encargaran del asunto y que en pocas horas sabriamos algo concreto. Nos dijo que lo mejor que podiamos hacer era irnos al hotel o a ver Milán, que distraernos era nuestra mejor opción.
La verdad es que es facil decir que vayas al teatro o a ver la catedral cuando no es tu hermano el que esta desaparecido y al que han visto en compañia de mafiosos del este.
En fin Zoe y yo nos fuimos al hotel, no sabíamos que hacer, pero no teníamos el cuerpo para irnos de fiesta; lo más cercano a una fiesta que mi hermana y yo tuvimos esa tarde fueron las copas de coñac que nos tomemos en la cafeteria del hotel, porque cuando fuimos a echar mano del minibar solo tenia agua y referecos, y nos apetecía un trago.
Sobre las ocho de la tarde recibí una llamada al mobil, crucé los dedos esperando que fuera Cesar, y que todo hubiese sido un susto. Pero para mi sorpresa era el agente encargado del caso de mi hermano. Decía que debiamos vernos, me extraño tanta rapidez, no podia traer nada bueno, pero accedi a verle lo antes posible, entonces me dijo que estaba en la puerta del hotel que si podia salir al exterior, esto me pareció aun más extraño, pero accedí de nuevo, no se porque pero su voz me era extrañamente familiar.
Cuando salí y lo vi tuve una sensación de deja vu, sentí que conocia a aquel hombre espigado de pelo castaño y dspeinado con ligera barba y un pitillo apenas apoyado entre sus labios, con traje oscuro y corbata negra...hubo algo en sus ojo castaños que ya habia visto antes, era una calidez inusitada, también estaban llenos de tristeza y dolor, cuando por fin conseguí despertar y volver al mundo real me acercó la mano para que se la estrechara y me habló:
- Buenas señorita Belladonna...Soy el agente especial Connor McCoy, y estos son los agentes especiales del cni Nicolas Gaya y Alvaro Losada...y a estos dos de aquí...solo ignorelos (refieriendose a Logan y a Ricky).
- Encantada...pero por favor llamenme Verónica.
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